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Al poco de cambiar de año [el artículo original en inglés se publicó en Enero] quise escribir una entrada sobre los propósitos de año nuevo. Pero no tuve tiempo. Además de que la mayoría de blogs sobre desarrollo personal ya lo habían hecho. Luego pensé en una entrada acerca de lo que aprendí en 2016. Incluso la empecé, pero al final se quedó ahí abandonada porque no tuve tiempo de acabarla. Y pensando sobre qué temas tratar, me di cuenta de que la entrada anterior fue dos meses atrás, porque no había tenido tiempo de escribir unanueva. Veis alguna conexión? 

TIEMPO. Al final lo único que tenemos en la vida es tiempo. Por definición, la vida es el tiempo que pasa desde que naces hasta que te mueres. Simple, verdad? Entonces, cómo puedo decir eso de “no tengo tiempo” cuando en realidad tiempo es lo único que tengo? Un argumento bastante paradójico. Así que decidí tener un nuevo propósito de año nuevo: cambiar la frase “no tengo tiempo” por “no encuentro tiempo para eso”. 

Así que mato varios pájaros de un tiro, encontrando un tema para esta entrada, también mi propósito de año nuevo, y lo que aprendí en 2016, todo en uno: aprovecha el tiempo, porque es lo único que tienes.

Hay que aclarar que por aprovechar el tiempo no se entiende que haya que ser super productivo todo el día, comiendo delante del ordenador, salir temprano de casa y volver tarde, dormir poco… Bueno, si eso te hace feliz, y crees que puedes mantener ese ritmo por mucho tiempo sin acabar quemado (cosa que dudo), adelante. Pero para mi el concepto de aprovechar el tiempo es algo completamente diferente. 

Piensa por un momento en el tiempo como lo haces con el dinero. Imagina que tienes una cierta cantidad en tu poder, así que tienes que elegir entre usarlo, invertirlo, o gastarlo. La diferencia está en que el tiempo hay que usarlo con mayor sabiduría porque no se recupera, la vida no te fía ni te da créditos, y no puedes quedarte en números rojos. Ahí viene la pregunta. Eres consciente de cómo estás utilizando tu tiempo?

Ser consciente es el primer paso para lograr cambiar algo. Puede que encuentres algo que estés haciendo bien, entonces ser consciente de ello hace que te sientas recompensado. Y si por el contrario hay algo que puedas mejorar sensiblemente, entonces el ser consciente de ello será lo que te lleve a querer mejorar. En cualquier caso, lo importante es tener una manera de medir cómo consumes tu tiempo. Se necesita de algo que te ayude a monitorear el uso de tu tiempo. Sí, ya sé que los relojes se inventaron have mucho. Me refiero a un sistema para visualizar fácilmente qué tal lo estás haciendo en lo referido a tu gasto de tiempo. 

Reflexionando sobre el tema me encontré por casualidad con una entrada donde esta idea está perfectamente explicada. Si controlas algo el inglés (o te fías de los traductores online), echa un vistazo al post del blog de Tim Urban de la página WaitButWhy llamado “100 blocks a day”. 

Ya? [Por si no has podido traducirlo, te cuento que en breve dice que como cada día tiene unos 1000 minutos aprovechables, puedes dividir tu tiempo en 100 bloques de 10 minutos y representarlos sobre una hoja con 10×10 cuadrados]. Guay, ya tienes una forma sencilla y elegante de medir qué tal llevas el uso de tu tiempo. Elige sabiamente cómo usas tus bloques! Hazte a ti mismo unas coaching-preguntas para reflexionar sobre el tema. Por ejemplo: estás usando, invirtiendo o malgastando tus bloques? Cuál es tu proporción de bloques usados/invertidos/malgastados ahora mismo? Y cuál sería tu proporción ideal? Qué vas a hacer para acercarte a tu proporción ideal?

Un truco sencillo para optimizar el tiempo sería planear cada día y/o cada semana de antemano, usando tu cuaderno mágico [ver el post en inglés your magic notebook]. No hace falta que seas estricto contigo mismo. Por ejemplo, si estás un día cansado o de bajón, no te sientas culpable por utilizar un par de bloques en ver un capítulo de tu serie cómica favorita. Sé consciente del por qué estas usando esos bloques: los estás invirtiendo para poder tener luego más energía, así que disfruta del show sin estresarte y en cuanto acabe ponte de nuevo con tus actividades con energías renovadas.

El consejo final de esta entrada es precisamente ese, que intentes fortalecer el músculo cerebral de disfruta-el-momento. Te ayudará a mejorar tus niveles de felicidad. Por ejemplo si estás haciendo dieta pero te apetece muchísimo comerte un trocito de tarta, sé consciente del sentimiento y evita el quedarte con las ganas y que te dé el bajón, o zamparte la tarta y sentirte luego culpable. Los pensamientos negativos son mucho peores que comerse la tarta en sí. Si te la comes, disfrútala. Si no te la comes, agradécete tu fuerza de voluntad y prémiate de otra manera. Aplica esto en cualquier ámbito de tu vida y verás cómo tus niveles base de felicidad van aumentando.

Y eso es todo por el momento. Si necesitas ayuda para organizarte con tus bloques, recuerda que dispones de una sesión gratis con el mejor coach español a este lado del Báltico 😉

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